23 may. 2008

Electricidad

Sonaban las guitarras como un huracán en celo, cuando sus miradas se cruzaron. Él sintió un estremecimiento por todo su cuerpo, como si una pequeña descarga eléctrica se deslizara por su piel. Ella pareció sonreír. Él intentó concentrarse en la música.

Haces de luces cruzaban el escenario. Él volvió a mirar hacia su lado. Ella parecía bailar sobre una nube, con sus rojos labios flotando en la sala. Entonces, volvió a ocurrir. Ella giró su cabeza. Esta vez, la electricidad fue tan fuerte que él tuvo que apretar sus manos con fuerza para evitar un temblor demasiado ostensible.

El bajo penetró directo en su corazón con su voz grave. Con el verso "no hay mañana, sólo nos queda hoy" agazapado en sus zapatos, él se acercó con paso decididamente vacilante. La corriente le atravesaba de los pies a la coronilla mientras el cantante recitaba "no me importa morir esta noche a tu lado". Ya junto a ella, tras unos acordes que le parecieron durar media vida, sus labios se separaron: "Tu mirada me quema".

Ella apagó el interruptor y gritó para hacerse oír: "¿Cómo? ¿Vienes de parte del que estaba a tu lado? La verdad es que me ha gustado".

21 may. 2008

En A Coruña no quieren a Dylan porque "toca de espaldas"

La noticia es de ayer, pero hoy ha sido cuando la he visto. Por lo visto, el Ayuntamiento de la ciudad no contrató al músico-poeta porque considera que no da espectáculo -"toca de espaldas, no saluda y no toca canciones conocidas"-.

Es curioso, la verdad. Sobre todo porque es una idea que comparte mucha gente, pero el concejal de la ciudad gallega no ha tenido problema en decirlo muy claro, algo que no hacen todos.

En mi caso, no sé qué pensar. Debería ver más conciertos de Dylan para poder opinar. Sólo he estado en uno y mi opinión no es clara. Es cierto que no se mueve. No saluda. Las canciones apenas se reconocen.

Pero, aun así, me gustó. Era como ver a un artista desconocido que no sabes por qué te acaba atrayendo. El problema es esperar un mito y un calco en directo de sus canciones en directo.

Dylan explica en la primera parte de su autobiografía cómo llegó a dar con una singular forma de cantar que hace las canciones prácticamente irreconocibles. Cuenta, de una manera un poco enrevesada, eso sí, cómo entra en una especie de trance que le puede permitir tocar casi a diario sin llegar a agotarse.

Esta forma de cantar y tocar es la que buscó Dylan a finales de los 80 cuando se sintió acabado de alguna manera y puede que no guste a todo el mundo, pero, probablemente, es la que le ha llevado a cosechar unos cuantos grandes discos cuando ya nadie los esperaba.


16 may. 2008

Radio 3

Acabo de leer que quieren convertir a Radio 3 en una emisora más de radiofórmula. De ser cierto, estaríamos ante un día verdaderamente triste.

14 may. 2008

Últimamente...

ando algo perdido...

Eso es lo que cantaba un tal Ismael Serrano hace unos diez años y ahora me viene ese verso al pelo para definir lo que ocurre en este blog.

Tiene su cosa utilizar a Serrano. Primero, porque siempre lo he considerado un pesado -lo siento, Esther, Patxi-. Segundo, porque empezó en el Libertad 8.

Perdido, pero porque el mundo real me ha atrapado. Mucho trabajo. Pero también alguna que otra celebración y mi 'reestreno' como contador. Mucha actividad últimamente.

Estuve un par de días en Londres con el trabajo. Pude ver a Edu, flamante corresponsal del periódico y amigo -esto fue hace ya casi 15 días-.

He entrado recientemente en el club de los 28 años y tengo que dar las gracias a todos los que se pasaron por casa el sábado -también a todos los que se acordaron pese a estar lejos, como Fede y Megüi-.

El domingo ocurrió algo que quizá no olvide nunca. En el mencionado y mítico Libertad 8 se nos dio la oportunidad de contar un cuento a todos los que habíamos participado en el taller de Anselmo.

Aquí debo decir que me he pasado gran parte del taller con bastantes nervios cuando me tocaba contar frente al resto de los alumnos. Pero el domingo algo ocurrió. No sé muy bien qué fue, pero me liberé de las ataduras de los últimos meses. De los sinsabores del trabajo y de los sentimientos de inseguridad que me han rodeado desde hace algún tiempo.

Lo he analizado y creo que fue el duende que se apoderó de la sala lo que me 'liberó'. Había tanto buen rollo en aquel lugar y mis compañeros contaron tan bien que me olvidé en cierto modo de que pronto me tocaría a mí. Simplemente, me dejé llevar y volé a los juegos de la infancia, con todos los cuentos de unos inspiradísimos compañeros -Patxi estuvo soberbio, como siempre-.

De hecho, mi mayor miedo entonces -me tocó contar el sexto de nueve- era no estar a la altura y que bajara mucho el nivel de una tarde mágica. Pero cinco minutos antes de lanzarme al ruedo decidí que utilizaría una estratagema para liberar nervios. "Hazte amigo de ellos", nos solía decir Anselmo en el taller. Así que me presenté con un: "Hola, soy Jose y mis nervios". Y las risas y sonrisas que me devolvió el público fueron tan cálidas, que se rompieron los temores y disfruté contando, que en definitiva es a lo que habíamos ido allí.

Pero lo mejor de todo fue disfrutar con los compañeros del taller y de las personas que acudieron a vernos de una tarde mágica, con risas, lágrimas, amores y explosiones. No todos los días tiene uno la oportunidad de actuar en el Libertad, así que había que aprovechar el momento.

Muchas gracias a todos.

PD: no he contado lo del himno de la Espalegría porque me avergüenza mucho :-) El que quiera saber más tiene los blogs de Patxi y Angie

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