19 oct. 2008

Lo estoy dejando


No fumo y apenas bebo. No juego a las tragaperras y no suelo pisar los clubes de alterne. Pero tengo algunas adicciones. Vamos, como casi todo el mundo que conozco, en eso tampoco soy diferente a los demás. Una de ellas es la música.

En mi iPod hay ya más de 2.500 canciones y todavía me faltan muchos discos por digitalizar. Pero desde hace una semana no lo saco de casa. En los últimos dos años lo he llevado conmigo a todos sitios. Me ha acompañado en el metro, en el avión, en los autobuses. En el supermercado, en las ruidosas calles y en la cama.

Pero desde hace una semana he roto con él. Sí, he sucumbido a las advertencias sobre los problemas que acarrea sobre la audición. Soy algo hipocondriaco y lo cierto es que este tema era algo que me preocupaba desde hacía tiempo: Madrid obliga a llevar el volumen muy alto porque hay ruido por todas partes.

Así que he decidido dejarlo. Y es duro. No sabéis cuánto. Porque cuando alrededor de ti el 90% de lo que oyes son sólo tonterías, la música es un bálsamo evasivo de primer orden. Pero el miedo me puede más. El miedo a no escuchar algún día esas canciones que me emocionan es el que me lleva a no escucharlas en la calle. Una extraña paradoja, pero prefiero ser conservador, así que las disfruto ahora en casa. Y creo que cada vez las aprecio más.

PS: sí, he vuelto, siento mi 'desaparición' pero asuntos laborales y familiares me han tenido apartado del blog. Me alegro de estar de vuelta, la verdad.

3 comentarios:

Lamardestrellas dijo...

Espero que esos asuntos vayan mejor. Yo me alegro de que estés de vuelta. Y siento que hayas tenido que dejar tu adicción. Si a mí me prohibieran leer... creo que moriria en el intento ;-)

Jose dijo...

Gracias, lamar. Los asuntos van a mejor, afortunadamente, especialmente los familiares, que son los que más importan.

Lo de la adicción es sólo para poder mantenerla en el tiempo... Si te dijeran que leyendo en el metro, pierdes capacidad de lectura, seguro que también te lo pensarías y lo dejarías sólo para la casa. :)

Patxi dijo...

Qué bien ver entradas nuevas de éste, tu blog. Yo también le he dado vueltas a eso de la pérdida de audición por escuchar mucho el mp3, pero todo consiste en limitar un poco su uso y utilizar la genial posibilidad de limitar el volumen máximo. Es cierto que cuando llega el metro al andén no oyes nada de nada, pero por lo menos el resto del tiempo puedes escuchar medianamente bien.

Aun así, también yo he vuelto a escuchar más música en mi minicadena.

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