16 ago. 2008

El hombre que estropea todo lo que toca


El hombre que estropea todo lo que toca comenzó a llevar guantes desde que cumplió ocho años. Antes, sus padres no se explicaban cómo era posible que todo lo que pasara por sus manos dejara de funcionar.

A veces, el efecto era casi inmediato. Sus dedos apenas rozaban el televisor y la señal se perdía en un mar de sombras grises. En otras ocasiones, sin embargo, las consecuencias se podían dejar notar uno o dos días después. Las bombillas se fundían, las radios enmudecían y los coches de juguete a pilas se negaban a circular.

El hombre que estropea todo lo que toca vive solo, aunque una vez llegó a estar enamorado. Nunca pudo acariciarla por temor a hacerle daño. A ella, nada le hizo nunca tanto daño como el no haber podido sentir los dedos de la persona que amaba.

El hombre que estropea todo lo que toca viaja de un lugar a otro y, a veces, tiene la tentación de quitarse los guantes y comenzar a destruir todo lo que cree que funciona mal en este mundo. Sin embargo, hasta ahora ha preferido disfrutar de todo lo bello que aún permanece en pie.

1 comentario:

Sonia dijo...

Un bello relato, seguramente escrito con finos guantes.
Un saludo

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