21 may. 2008

En A Coruña no quieren a Dylan porque "toca de espaldas"

La noticia es de ayer, pero hoy ha sido cuando la he visto. Por lo visto, el Ayuntamiento de la ciudad no contrató al músico-poeta porque considera que no da espectáculo -"toca de espaldas, no saluda y no toca canciones conocidas"-.

Es curioso, la verdad. Sobre todo porque es una idea que comparte mucha gente, pero el concejal de la ciudad gallega no ha tenido problema en decirlo muy claro, algo que no hacen todos.

En mi caso, no sé qué pensar. Debería ver más conciertos de Dylan para poder opinar. Sólo he estado en uno y mi opinión no es clara. Es cierto que no se mueve. No saluda. Las canciones apenas se reconocen.

Pero, aun así, me gustó. Era como ver a un artista desconocido que no sabes por qué te acaba atrayendo. El problema es esperar un mito y un calco en directo de sus canciones en directo.

Dylan explica en la primera parte de su autobiografía cómo llegó a dar con una singular forma de cantar que hace las canciones prácticamente irreconocibles. Cuenta, de una manera un poco enrevesada, eso sí, cómo entra en una especie de trance que le puede permitir tocar casi a diario sin llegar a agotarse.

Esta forma de cantar y tocar es la que buscó Dylan a finales de los 80 cuando se sintió acabado de alguna manera y puede que no guste a todo el mundo, pero, probablemente, es la que le ha llevado a cosechar unos cuantos grandes discos cuando ya nadie los esperaba.


4 comentarios:

Igor dijo...

Vaya, por lo que veo parece que al fin se ha decidido a tocar de espaldas del todo... jejeje.
Yo lo he visto una vez, y tocaba medio de lado aún, pero donde yo estaba sólo se le veía el trasero, así que. Pero vamos, como si hubiese tocado haciendo el pino, si no se mueve el hombre ni para saludar.
Respecto a que toca canciones que no son conocidas... pues alguna conocida si que tocó aquél día, pero claro, reconocerlas es otra cosa. Será que soy algo duro de oido.
Vamos, que no creo que tenga un directo muy "agradable"

Patxi dijo...

Pues yo también opino como Igor, fui al concierto que dio en Alcalá de Henares hace unos dos años y salí completamente defraudado. No sé si seré raro, pero creo que la mayoría de los que allí estábamos habíamos pagado cerca de 50 euros por disfrutar de los clásicos de Dylan, sin embargo él se decidió por tocar lo que le salió de las narices con aires muy country, eso sí... vamos, que no me quedé ni a los bises.
Me parece muy bien que un artista tenga personalidad, pero creo que es muy importante dejar satisfecho al público.
También he de decir que en el concierto había una minoría que estaba encantada con el concierto, así que como siempre, ésa fue sólo mi experiencia, también hubo gente que disfrutó de aquello.

A dijo...

Pero las risas que nos echamos a cuenta del trasero de Dylan..?!

En el que yo estuve, el mismo al que fue Igor, estuvo todo el rato con el teclado, de lado, a pesar de que tenía muy cerca, apoyada, esperándole, una guitarra. Yo deseaba que en algún momento la cogiera...pero nada. Eso fue sin duda lo que más me decepcionó. Y quizá lo único que realmente me decepcionó.

En cuanto a las canciones, cuesta reconocerlas y muchas de las que toca no son precisamente muy conocidas. Pero eso no tiene que ser malo en sí mismo, creo yo. No tiene por qué tocar las mismas una y otra vez, es normal que quiera evolucionar. Ahora, eso debería ir acompañado de una cierta desmitificación, y una rebaja del precio de la entrada. Sería lo más justo.

Anónimo dijo...

Nosotros también fuimos a verlo hace un par de años y acabé sentada en el suelo, para escuchar la música no tenía porque cansarme estando de pie y andar estirando la cabeza, que una es bajita y al final acabo con dolor de cuello... He de reconocer que mi incultura musical no me hace apreciar especialmente a Bob Dylan, pero también es cierto que la música en directo suele tener un encanto especial... excepto en este caso. Igual me hubiera dado tener un disco y escucharlo tan ricamente en mi casa, sin pasar calor y achuchones, y con alguien al lado que me contara qué estaba escuchando.

Muy inteligente e ingenioso, si, el método para ir cambiando las canciones sobre la marcha, aunque sabemos que de improvisación tiene poco. Pero un concierto es otra cosa, al menos a mi entender...

Esther

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