23 may. 2008

Electricidad

Sonaban las guitarras como un huracán en celo, cuando sus miradas se cruzaron. Él sintió un estremecimiento por todo su cuerpo, como si una pequeña descarga eléctrica se deslizara por su piel. Ella pareció sonreír. Él intentó concentrarse en la música.

Haces de luces cruzaban el escenario. Él volvió a mirar hacia su lado. Ella parecía bailar sobre una nube, con sus rojos labios flotando en la sala. Entonces, volvió a ocurrir. Ella giró su cabeza. Esta vez, la electricidad fue tan fuerte que él tuvo que apretar sus manos con fuerza para evitar un temblor demasiado ostensible.

El bajo penetró directo en su corazón con su voz grave. Con el verso "no hay mañana, sólo nos queda hoy" agazapado en sus zapatos, él se acercó con paso decididamente vacilante. La corriente le atravesaba de los pies a la coronilla mientras el cantante recitaba "no me importa morir esta noche a tu lado". Ya junto a ella, tras unos acordes que le parecieron durar media vida, sus labios se separaron: "Tu mirada me quema".

Ella apagó el interruptor y gritó para hacerse oír: "¿Cómo? ¿Vienes de parte del que estaba a tu lado? La verdad es que me ha gustado".

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